miércoles, 16 de julio de 2008

rEcUeRdOs dE Mi niÑeZ.

Se hace difícil saber qué parte de los recuerdos de la niñez son ciertos y cuáles son las cosas que han sido agregadas por la fantasía, propia o ajena.

Usualmente, la primera infancia, es esa en que nuestras madres nos visten con esos pantaloncitos cuadriculados bien planchados en la mañana y hechos una mugre de tarde, y que nos deja apenas unas imágenes sueltas, disociadas entre sí y atemporales. Armar con ello una historia hace necesario que supongamos más de lo que la memoria nos dice (como completar un gigante rompecabezas).

Como sea, ese juego se hace y esta, es la historia…

El ascensor del edificio de la calle Merced entraba en movimiento y el ruido de puertas me dijo que había parado en el primer piso, el nuestro. Esperaba ese anuncio tan ansioso que fue como una campana de largada, mi papa abrió la puerta y atravesó la mitad del pasillo, no podía ser otra que mi nueva hermana.

Allí estaban, terminando de cerrar la puerta del ascensor, pero había algo que mis dos años y medio no habían supuesto, era hombre (no pregunten cómo lo supe, no lo sé). Y como las gitanas ya veía el futuro en la bola, llenos de peleas, peleas y peleas, y no debía ser así, yo, estaba preparado para recibir a quien iba a ser mi favorita, mi protegida sin disimulos.

Mi cara de fastidio habrá sido evidente pero ese enojo duró poco, porque hay una verdad innegable y es que No hay un cariño mayor que la de los hermanos, mas aun cando la edad que nos separa es tan corta.

guille

1 comentario:

Frieden und Liebe. dijo...

Simplememte me alegro saber que escribiras un libro.
Espero... qe me regales una copia..

te kierooo
cuiidateee