Se hace difícil saber qué parte de los recuerdos de la niñez son ciertos y cuáles son las cosas que han sido agregadas por la fantasía, propia o ajena.
Usualmente, la primera infancia, es esa en que nuestras madres nos visten con esos pantaloncitos cuadriculados bien planchados en la mañana y hechos una mugre de tarde, y que nos deja apenas unas imágenes sueltas, disociadas entre sí y atemporales. Armar con ello una historia hace necesario que supongamos más de lo que la memoria nos dice (como completar un gigante rompecabezas).
Como sea, ese juego se hace y esta, es la historia…
Allí estaban, terminando de cerrar la puerta del ascensor, pero había algo que mis dos años y medio no habían supuesto, era hombre (no pregunten cómo lo supe, no lo sé). Y como las gitanas ya veía el futuro en la bola, llenos de peleas, peleas y peleas, y no debía ser así, yo, estaba preparado para recibir a quien iba a ser mi favorita, mi protegida sin disimulos.
guille
1 comentario:
Simplememte me alegro saber que escribiras un libro.
Espero... qe me regales una copia..
te kierooo
cuiidateee
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